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Paseadores de perros, descubre cómo trabajan y cuáles son sus funciones

Paseadores de perros

paseador de perro

PASEADORES DE PERROS

 

Las primeras imágenes de paseadores de perros que vimos fueron aquellas que aparecían en escenas de películas de Hollywood en las que un individuo transitaba con un montón de perros por alguno de los parques emblemáticos de las grandes ciudades norteamericanas. A lo largo del tiempo hemos ido viendo cómo se convertía en una imagen común en nuestras propias ciudades.

Los paseadores de perros surgieron en Nueva York en los años sesenta porque existía un gran número de personas con perro que no tenía tiempo de sacarlos a pasear. Esta actividad tardó poco en extenderse a otras grandes ciudades, no sólo de EE.UU, sino también de otros países. De este modo, en poco tiempo pudimos ver “cuadrigas” de perros en las impolutas y verdes extensiones de Hyde Park en Londres, por ejemplo.

Al principio los paseadores se lanzaban a esta actividad como parte de una pasión por los animales, pero también por una necesidad económica. En la actualidad, existen empresas muy profesionalizadas con personal muy cualificado y formado en el manejo, tenencia y educación de los animales de los que se responsabilizan.

A día de hoy, este negocio mueve más de 1.000 millones de euros anuales en todo el mundo y da trabajo a más de 50.000 personas en nuestro planeta.

 

Paseador canino: funciones

 

Un paseador canino ha de ser la extensión en la calle de lo que el propietario del animal lo es en casa. Debes tener claro que el paseador cumple con una de las funciones más importantes y lúdicas que afectan a nuestro mejor amigo. La elección de la persona que se va a encargar de esta importante tarea no debe tomarse a la ligera. Para ayudarte un poquito a decidir quién te puede echar una mano en este tema, apúntate estas claves:

paseador canino
paseo perro
  1. El paseador, forme parte o no de una empresa, debe poseer un seguro para dicha actividad. Además, debe utilizar materiales adecuados como correas, collares, bozales… que no puedan lesionar al animal. Y debe también poseer una adecuada formación en educación canina. Por supuesto siempre es de ayuda que tenga una intachable “fama” entre los clientes.
  2. En la mayoría de las ocasiones llegamos a estos profesionales por el boca a boca más que por anuncios en los diversos sistemas y vías de comunicación. Esto es porque siempre es “más fiable” la recomendación de un amigo, vecino, familiar… Que decidirse de forma fría a través de un sugerente anuncio en las redes sociales.
  3. Los servicios de paseadores, como otros tantos servicios relacionados con los animales de compañía tienen unos precios variables pero suele oscilar entre los 60/70 euros al mes por paseos de mañana, y entre 100/150 euros al mes por paseos de mañana y tarde (toma estos datos como referencia).

Además, los paseadores en muchas ocasiones también se encargan de proporcionar el alimento al animal, incluso a actuar de guardería privada durante unos días si el propietario del animal así lo requiere.

Pero los paseadores no solo tienen como clientes a aquellos que no disponen del tiempo necesario en su día a día para compartir tiempo con su perro fuera de casa, también pueden ocuparse de tu mejor amigo en periodos vacacionales, imprevistos del día a día, celebraciones familiares a las que no se puede acudir con el animal, personas mayores que no son capaces de manejar la fuerza de su buen amigo…

Y como hemos comentado en otras ocasiones, el paseador, al igual que debería hacer su propietario, ha de tener muy presente que su trabajo no solo consiste en “pasear”, un paseador de perros además  ha de tener muy presentes:

  • La socialización: La diaria interacción del animal con otros animales, personas, vehículos, sonidos, entornos… Es fundamental para la consecución de una mascota equilibrada e integrada en la sociedad. Si el paseador no aprovecha el paseo como una vía de socialización nos podremos encontrar con un animal miedoso y/o agresivo.
  • Los juegos y el ejercicio: La persona que acompaña al animal en su paseo de esparcimiento es su mejor juguete. Por ello y para ello los paseadores deben ayudarse de los juguetes adecuados. Éstos los podemos adquirir en clínicas y tiendas especializadas.
  • La educación: Nuestro perro necesita paciencia y constancia por parte del paseador. No solo debe conseguir que las órdenes aprendidas por el animal no se olviden, sino que también debe ampliar la biblioteca de órdenes del animal para mejorar su integración con la familia, el entorno y la sociedad.
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