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Mi cachorro muerde - No lo dejes al azar

MI CACHORRO MUERDE

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MI CACHORRO MUERDE

 

Si tu cachorro muerde, debes saber que su conducta puede deberse a un cúmulo de circunstancias de diferente naturaleza: desde la interacción positiva con otros seres vivos a la principal forma de ataque y defensa.

La mayoría de los problemas que pueden presentarse con el mordisco de un cachorro podrían evitarse teniendo en cuenta tres aspectos: el control de la mordida, la socialización y la educación básica.

Control de la mordida

Todos los cachorros deberían pasar un tiempo apropiado y suficiente con su madre y con sus hermanos. Esta interacción del cachorro con su familia es fundamental para que el animal pueda aprender a controlar el uso de su boca y de sus dientes antes de vivir en un hogar con humanos.

Cuando un grupo de cachorros juegan entre ellos, desde que tienen una mínima capacidad de interacción social, uno de los elementos que más emplean para su entretenimiento y formación, es la boca, con todos sus dientes afilados y potencialmente lesivos.

Cuando un cachorro juega y muerde, no es consciente de si su comportamiento es positivo o negativo. En este sentido, la figura de la madre y de sus hermanos toma especial relevancia en el control de la mordida.

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La madre, que siempre velará por el bienestar de sus crías, estará siempre atenta a lo que pueda suceder. De modo que, si se percata de que el cachorro muerde a otro durante el juego, la  madre podrá optar por separarlos para igualar situaciones, evitar conflictos y, principalmente, para enseñarles límites.

Por otro lado, si durante el juego el cachorro hace daño con sus mordiscos a cualquiera de sus hermanos, el animal que haya sufrido el mordisco manifestará su dolor emitiendo un quejido con la esperanza de anular o reducir la intensidad del animal agresor.

Con la acción supervisora de la madre y los quejidos de alerta de los hermanos, la mayoría de los cachorros terminan entendiendo que es lo que pueden hacer y lo que no con su boca y sus dientes, y hasta donde deben llegar con la intensidad de su mordida.

Por el contrario, aquellos cachorros que llegan a nuestros hogares sin haber pasado el tiempo suficiente con su familia como para aprender buenos modales, muy probablemente nos proporcionen algún que otro mordisco descontrolado al jugar con nosotros. En estos casos, debemos ser nosotros quien les eduquemos en esta materia.

¿Cómo enseñar a un cachorro a no morder?

  • Evitaremos jugar directamente con las manos. Utilizaremos siempre juguetes adecuados entre nosotros y la boca de nuestro cachorro. Si permitimos el juego directo y nos llevamos un mordisco indeseado ¿quién lo está haciendo de forma inadecuada?
  • En caso de mordisco, pararemos a nuestro cachorro con un enérgico ¡¡NO!! y retirándonos del animal.
  • Los castigos físicos no son nunca una opción. En este caso, lo único que conseguiremos será empeorar la situación.
  • Evitaremos también los juegos que exciten al animal. Son demasiado habituales los juegos de tracción por parte del propietario de algún juguete cuando el animal lo ha cogido con su boca. Ten en cuenta que este tipo de juegos potencian los comportamientos inadecuados del animal en el juego, premiando ese tipo de actitud en lugar de evitarla.
  • Utilizaremos juguetes adecuados para la boca del cachorro así como juguetes interactivos que le proporcionen estimulación intelectual.
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Socialización

Una de las principales funciones de la boca y la dentadura de nuestro cachorro amigo es la de defenderse ante posibles peligros o ataques por parte de terceros.

Si tu cachorro no ha pasado por un proceso de socialización con otras personas y animales, lo más probable es que en algún momento pueda actuar defendiéndose o reprendiendo lo que él considera un ataque, un peligro para su integridad. Y evidentemente, lo hará mordiendo.

Es por ello que es fundamental una correcta socialización desde una edad temprana. El criador o la entidad de protección, en definitiva, quien tenga en acogida al cachorro en sus instalaciones antes de llegar a un hogar definitivo, debe exponer al cachorro ante el mayor número de personas, animales y situaciones, siempre en entornos controlados y positivos.

Raramente un cachorro adecuadamente socializado y que haya estado el tiempo suficiente con su familia (no menos de 7 semanas) utilizará la mordida, salvo que considere que se encuentra ante un peligro real.

Educación básica

Si la convivencia familiar y una socialización adecuada van unidas a unos principios de educación básica, podemos estar seguros de que, salvo patologías o accidentes imprevistos, el cachorro será un ser vivo educado y preparado para su vida plena en sociedad.

Todos los cachorros deberían recibir una educación básica, basada en el aprendizaje de una serie de comandos a los que debe responder de forma inmediata. Ciertamente aunque todos los cachorros pueden ser educados, son muy pocos los que reciben la formación oportuna para el resto de sus vidas.

Para evitar que tu cachorro muerda, el papel de un profesional cualificado en educación canina puede serte de gran utilidad. Si tu cachorro muerde, #nolodejesalazar y pide ayuda a tu veterinario.

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