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Celo en los Gatos: síntomas, frecuencia, duración... - No lo dejes al azar

El celo en los gatos

El celo en los gatos

EL CELO EN LOS GATOS

 

El celo es un periodo totalmente habitual en nuestros queridos felinos y que forma parte de su naturaleza reproductiva.

Existen muchos mitos y verdades a medias en torno al celo en el gato que pueden generar confusión, especialmente a los propietarios primerizos. Si es ese tu caso, no te preocupes; a continuación, despejamos todas tus dudas respondiendo a preguntas como: ¿qué es el celo? ¿cuánto dura? o ¿cuáles son los síntomas?, entre muchas otras.

El celo en los gatos

1. ¿Qué es el celo?

 

El celo es el periodo fértil del ciclo sexual de la gata. Durante el celo, la gata acepta mantener relaciones sexuales con el macho con la posibilidad de quedarse preñada.

Cuando la gata se encuentra en esta fase de su vida sexual, su organismo se ve sometido a una serie de cambios hormonales y sus energías se canalizan en un único objetivo: encontrar una pareja con quien procrear.

Por los cambios de conducta que presenta la gata durante el celo, esta etapa puede resultar especialmente difícil de abordar para quienes comparten su día a día con el animal. Procura ser comprensivo y paciente; el celo también es un periodo complicado para tu mascota y le puede generar estrés. Asimismo, puedes valorar junto con tu veterinario la posibilidad de esterilizar al animal. La esterilización permite evitar el celo y sus síntomas así como prevenir embarazos no deseados y reducir el riesgo de desarrollar tumores mamarios.

2. ¿Cuáles son los síntomas del celo en los gatos?

 

Cómo veníamos comentando, durante el celo la gata se encuentra en búsqueda activa de pareja para procrear. Para que el encuentro sexual pueda tener lugar, la hembra emitirá una serie de señales para hacer saber al macho que está dispuesta a aparearse.

Es importante que los propietarios aprendamos a identificar estos comportamientos propios del celo de los gatos para así poder proporcionarles los cuidados que necesitan:

El celo en los gatos - No lo dejes al azar
El celo en los gatos
  • Maullidos intensos y más frecuentes de lo habitual, especialmente al atardecer y durante la ¿Por qué? El maullido es el recurso que la gata utiliza para llamar la atención de los gatos machos que estén a su alrededor. Estos maullidos pueden ser realmente molestos y en ocasiones pueden confundirse con el llanto de un bebé.
  • Actitud inquieta. Durante el celo, la gata se encuentra en un estado de nerviosismo y agitación considerable, moviéndose de un lado a otro continuamente.
  • Frotamiento y roce con objetos y con personas. También es frecuente que tu mascota se tumbe panza arriba o se revuelque por el suelo.
  • Pérdida de apetito.
  • Una gata en celo está especialmente mimosa y cariñosa. Buscará llamar nuestra atención y exigirá caricias continuamente.
  • Se orinará en lugares indeseados para esparcir sus feromonas y así aumentar las posibilidades de atraer a los machos.
  • La gata lame sus órganos sexuales, que durante el celo están más inflamados de lo habitual.
  • Postura de apareamiento o lordosis: cuando se les acaricia, estiran las patas, arquean la espalda y levantan la cola para dejar su zona genital a la vista.

3. ¿Los gatos machos tienen celo?

 

Lo cierto es que el gato macho no experimenta un periodo de celo como sí ocurre con las hembras. No obstante, es receptivo a las señales que emite la hembra y puede reaccionar a su celo.

Si el macho está saludable y presenta un comportamiento estable, será capaz de aparearse con una hembra en celo en cualquier momento. Siempre y cuando los estímulos de la hembra sean suficientes como para activar los mecanismos sexuales del macho.

En caso afirmativo, el gato macho responderá a la hembra a través de potentes maullidos y tratará de escaparse de casa para acudir a su encuentro, con los peligros que ello conlleva. También es habitual que el gato se orine fuera de su lugar habitual y que su instinto territorial se acentúe, de tal manera que ante la presencia de otros machos se puede producir una pelea.

El celo en los gatos - No lo dejes al azar
El celo en los gatos

4. El primer celo

 

El primer celo suele coincidir con el momento en que la gata alcanza la pubertad. Habitualmente entre los primeros seis y ocho meses de edad.

No obstante, son muchos los factores que pueden adelantar o aplazar la llegada del primer celo del gato. El peso del animal, por ejemplo, es un factor decisivo: raramente la hembra puede experimentar el primer celo si su peso es inferior a los 2,5 kg. La raza también es un elemento condicionante. Está demostrado que los gatos de pelo corto como el siamés suelen alcanzar el celo de forma más temprana que las razas de pelo largo.

5. Frecuencia del celo en los gatos

 

Aunque no existe una respuesta universal para esta cuestión, existen dos factores directamente relacionados con la frecuencia del celo: el clima y la cantidad de horas de luz solar de nuestro lugar de residencia.

En este sentido, podemos considerar dos períodos sexualmente activos a lo largo del año:

  • Final del invierno y principio de la primavera.
  • Final del verano e inicio del otoño.

En España, por motivos climatológicos, solo existe un periodo de celo y tiene lugar entre los meses de febrero y octubre. No obstante, pueden darse casos de celo hasta en invierno en aquellos felinos que conviven en el interior del hogar.

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6. ¿Cuánto dura el celo en los gatos?

 

Para poder responder a esta pregunta, debemos conocer las distintas fases que experimenta el gato durante el celo, así como la duración de cada una de ellas:

  1. Proestro. Este periodo puede dura de uno a tres días. Durante el proestro, la gata emite maullidos muy intensos y muestra más afecto del habitual a sus propietarios.
  2. Estro. Es el periodo en el que la gata está plenamente receptiva a mantener relaciones sexuales. La duración del estro es variable y dependerá de la presencia de otros machos o hembras en celo en el entorno y de los factores climatológicos. En España, se estima que el estro tiene una duración de entre cuatro a seis días.