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¿Cómo bañar a un gato?

¿CÓMO BAÑAR A UN GATO?

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¿CÓMO BAÑAR A UN GATO?

 

La inmensa mayoría de la población contestaría afirmativamente a la siguiente pregunta… ¿tienen manía al agua los gatos? De igual forma, la misma mayoría respondería de forma negativa a la pregunta… ¿es necesario bañar a los gatos?

Pues en ambos casos, en ambas respuestas, la realidad dista en gran medida de la creencia de esa gran y equivocada mayoría.

El gato es un ser vivo limpio por excelencia: un animal que dedica largas horas al atusado de su cuerpo mediante su lengua y el coordinado movimiento de sus patas delanteras… Si bien es cierto que este procedimiento no es solo un medio higiénico sino también una precisa forma de “auto proporcionarse” relax, tranquilidad y bienestar.

Pensar que los gatos huyen del agua como alma que lleva el diablo no tiene otro fundamento o razón que lo que debió pensar aquel primer humano, a saber porque razón, decidió poner en contacto el organismo del felino con el líquido elemento, más que posiblemente de forma brusca y “sin previo aviso”

Es lógico que aquel animal, origen de tan absurda afirmación, huyera de aquel desconocido elemento utilizando todos los recursos de su amedrentado organismo, y que, por supuesto, si “suponía” que su amigo humano tenía de nuevo intención de hacerle experimentar tal desconcertante sensación, huyera despavorido.

 

Los gatos se bañan

 

Aunque muchos puedan dudarlo: los gatos se bañan. Muchos gatos adoran el agua, por una sencilla razón: porque han conocido el líquido elemento de una forma gradual, sin brusquedad, con cariño y paciencia por parte del humano.

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Si un gato requiere el baño (la gran mayoría no lo necesitan si reciben una adecuada rutina de cepillados) debemos acostumbrarles desde pequeños al medio acuático, poco a poco y utilizando los productos adecuados para esta singular especie con sus especiales características dermatológicas.

 

Bañar gatos: una tarea sencilla

 

Es sencillo habituarlos: comencemos mojándoles con un trapo húmedo, poco a poco, sin que ello genere rechazo iremos aumentando la cantidad de agua en el trapo, las zonas mojadas… Y cuando lo consigamos, podemos intentar jugar con el animal en un barreño con poca cantidad de agua, prácticamente solo con el fondo humedecido; juegos que le gusten, premios si lo acepta y así, poco a poco, sin generar tensión, conflicto, rechazo, conseguiremos que el animal acepte el agua de buen grado.

Los gatos de exposición, aquellos que por cualquier circunstancia se ensucian, son beneficiarios de tan higiénica y húmeda rutina, y, podemos asegurar que no solo no huirán, sino que nos será difícil sacarles del baño cuando nosotros queramos darnos una confortable y relajante ducha.

El baño forma parte de los cuidados de un gato

 

Los gatos se bañan, y los procedimientos de cómo bañar a un gato varían ligeramente según el tipo de pelo, pero podríamos decir que todo baño debe comenzar con un profundo y gratificante cepillado. Si no lo hacemos, es más que probable que al acabar nos encontremos con diversas y compactas marañas de pelo en forma de impenetrables nudos.

Después mojaremos el pelo del animal y extenderemos sobre su manto el producto que nos haya recomendado el veterinario o el peluquero. Debemos olvidar los productos “de personas” por muy suaves y brillantes que dejen nuestras cabelleras; las características del pelo del gato tienen poco que ver con el pelaje que recubre nuestras cabezas.

Posteriormente aclararemos y daremos una nueva mano de producto que dejaremos actuar durante unos cinco minutos. Tras este tiempo aclararemos con abundante agua.

Finalmente, el secado. En primer lugar, retiraremos la mayor parte de agua con toalla, procediendo a secar el resto con secador; es muy importante acostumbrar al animal desde su más tierna infancia a este “electrodoméstico”, su ruido y su chorro de aire, así como evitar quemaduras por inadecuado uso de tan útil elemento.

Si seguimos estas sencillas pautas sobre cómo bañar a un gato podremos darnos cuenta de que los gatos NO tienen “miedo” al agua, y que la necesidad del baño de los felinos se convierte en imprescindible si utilizamos de forma adecuada el cepillo sobre su pelaje. Sigue nuestros consejos y, en caso de duda, #nolodejesalazar.

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